Torrijas
Pan del día anterior empapado en leche con canela, rebozado en huevo y frito hasta quedar dorado por fuera y tierno por dentro.

20 min preparación15 min cocción35 min en totalFácil8 ingredientes
Ingredientes
Cómo hacer torrijas
Calienta la leche en un cazo con la canela en rama, la piel de limón y el azúcar, sin que llegue a hervir. Retira del fuego y deja templar e infusionar 15 minutos.
Cuela la leche y viértela en una bandeja honda. Coloca las rebanadas de pan y déjalas en remojo 1-2 minutos por cada lado, hasta que se empapen bien sin deshacerse.
Bate los huevos en un plato hondo.
Calienta el aceite en una sartén a fuego medio. Pasa cada torrija empapada por el huevo batido, escurriendo el exceso, y fríela con cuidado.
Fríe 2-3 minutos por cada lado, hasta que estén doradas. Retíralas y ponlas sobre papel absorbente.
Aún calientes, reboza las torrijas por ambos lados en la mezcla de azúcar con canela.
Sirve templadas o frías.
Trucos para que salga mejor
- El pan tiene que estar duro, del día anterior o de dos días: el pan fresco se deshace al empaparlo en la leche.
- No dejes el pan en remojo demasiado tiempo: debe empaparse bien por dentro pero seguir aguantando su forma al manipularlo.
Errores que debes evitar
- Freír con el aceite poco caliente: la torrija absorbe demasiado aceite y queda pesada en lugar de dorada y ligera por fuera.
- Rebozar en azúcar con canela cuando la torrija ya está fría: se pega mucho peor que recién frita y aún caliente.
Si no tienes...
pan de barra: brioche o pan de molde del día anterior, con un resultado más suave y esponjoso
freír en aceite: hornear a 200°C 12-15 minutos dándoles la vuelta a mitad, para una versión más ligera
Cómo conservarla
Se conservan en la nevera hasta 2 días, tapadas. Se comen frías o se recalientan unos segundos en el microondas, aunque pierden algo de la textura crujiente del exterior.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué se hacen tradicionalmente en Semana Santa?
- Es una receta de aprovechamiento muy antigua, pensada para no desperdiciar el pan duro. Se popularizó en Semana Santa porque antiguamente coincidía con el ayuno de carne y era un postre sencillo y energético fácil de preparar en casa.




















































































